“Portear” es una forma de transportar al bebé a
través de un dispositivo, conocido generalmente
como portabebé.
El contacto físico es una necesidad fisiológica básica. Por instinto de supervivencia, el bebé, espera estar en contacto con su cuidador principal para sentirse seguro y refugiado y así posibilitar que su sistema neurobiológico continúe en desarrollo.
El porteo es usado desde hace muchísimos años en diferentes culturas y de diferentes modos, ya que permitía cargar al bebé u otros elementos para continuar realizando actividades cotidianas.
Sin embargo, el porteo es mucho más que una práctica. Es un modo de contacto que permite sostener al recién nacido y acompañar el desarrollo extrauterino en contacto piel a piel. Así, se construye un diálogo tónico y emocional que ofrece oportunidades
intercambio, observación y juego, permitiéndole al bebé conocer el mundo desde un lugar seguro y pleno.


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Un portabebé ergonómico debe cuidar la higiene postural por lo tanto debe ser cómodo y sencillo de usar para el porteador; y debe respetar la fisiología y desarrollo evolutivo del bebé, favoreciendo la posición mas beneficiosa en cada etapa sin forzar el cuerpo del infante.
Portabebé Ergonómico
Portabebé no ergonómico
Seguramente, al ser porteado el bebé llora o se mueve intentando separar su cuerpo del cuerpo del adulto. Sin embargo, esto no significa que no acepte definitivamente ser porteado.
La mayoría de las veces se necesita de tiempo y paciencia para repetir la experiencia y practicar los pases y nudos.
Se puede seguir ofreciendo pero sin obligar. Para ello es importante anticipar lo que se va a realizar. También es importante verificar si es el portabebé y la vestimenta de ambos es adecuado.
Sí, pero se debe evitar exponerse en horarios de altas temperaturas. Es recomendable que ambos se vistan con materiales naturales, cómodos y frescos (algodón o lino) y que lleves algún tipo de cobertor (por ej. muselina, gorro) para cubrir las zonas expuestas. Otras recomendaciones importantes son que puedas cuidar la hidratación de ambos (agua, leche materna) y la protección de la piel con protectores. En cuanto al portabebé lo ideal es alguno liviano y de poca tela para evitar irritaciones.
Cuando los bebés nacen tienden a llevar las puntas de los pies hacia arriba. Esto le permitirá, más adelante, “agarrarse” y apoyarse del cuerpo adulto promoviendo el desarrollo de la fuerza y el tono muscular. Además, los receptores sensitivos de la piel, le permiten recibir los estímulos del exterior y así, transmitir al cerebro información acerca del ambiente donde se encuentra
Cuando los bebés no tienen control cefálico, adecuado tono muscular y movilidad autónoma, como en el caso de los recién nacidos, es importante que el portabebé permita ajustar “punto por punto” cada sección de la tela para que el cuerpo del bebé quede contra el cuerpo del adulto. Este aspecto es clave para que el porteo sea seguro. Por ello, en esta primera etapa es recomendable el uso de fulares o bandoleras.
La mochila puede usarse en una segunda etapa, cuando el bebé logra la sedestación (posición sentada) por sí mismo y el desplazamiento es autónomo.
• Presupuesto que se dispone
• Portabebés versátiles, ergonómicas, confortables y con insumos de calidad
• Edad del bebé y características evolutivas
• Etiqueta visible con información de fibras y gramajes
• Preferencias personales (colores, estampados, comodidad, gustos, etc.)
Cuando los/as niños/as ya son mayores, llevarlos en la espalda suele ser lo más cómodo, seguro y adecuado. El peso se distribuye mejor, el niño/a tiene mayor campo visual y la persona adulta recupera movilidad y visibilidad.
Se puede iniciar tras el nacimiento. Y a medida que los/as niños/as crecen el porteo se vuelve ocasional y en situaciones puntuales (viajes, caminatas, vacaciones, etc.). Se portea todo el tiempo que uno quiera! Se debe evaluar el entrenamiento, el peso a cargar, las condiciones físicas de ambos o patologías que pudiesen existir.
A veces, por características del bebé o del adulto, el porteo debe ser adaptado. En estos casos se debe considerar las condiciones del parto y nacimiento, las características anatómicas y fisiológicas del bebé, las patologías pre-existentes, etc.
Sin embargo, es importante recalcar que el porteo ergonómico es aquel capaz de respetar las características y necesidades de cada persona adulta y del niño, sin distinción alguna.