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La hermosa tarea de CRIAR en TRIBU: una red de contención vital

La hermosa tarea de CRIAR en TRIBU: una red de contención vital

La maternidad a lo largo de la historia fue atravesando por muchas transformaciones. La mujer primitiva era libre e independiente pero con el correr del tiempo, las mujeres tuvimos la necesidad de agruparnos y encontrarnos en momentos importantes y vitales de nuestras vidas.

Tradicionalmente, lo/as niños/as crecían en contacto con otros miembros de la comunidad donde pertenecía el clan familiar. Las niñas veían a otras mujeres parir, lactar y criar, y en ese entramado social, la transmisión de conocimientos se daba de madres a hijas, mientras que las mujeres más sabias, generalmente las ancianas, eran quienes acompañaban los procesos cíclicos y femeninos. Así, las mujeres, cuando tenían a sus hijos, eran acompañadas por otras mujeres de su entorno que la apoyaban tanto física como emocionalmente. La cooperación entre seres humanos siempre ha sido una estrategia para la sobrevivencia, sin embargo en la actualidad, las mujeres han conquistado nuevos y diferentes escenarios lo que provoca muchas veces un fenómeno común de observar: la soledad.

La maternidad trae consigo múltiples desafíos. Alegrías y emociones placenteras se entremezclan con incertidumbres y miedos. Tras el parto y los primeros años del nacimiento de un hijo/a, la ambivalencia de sentimientos provoca cierta fragilidad y vulnerabilidad. Y dentro de esta complejidad quizás, criar a un hijo en sí, no sea difícil. Lo difícil quizás sea hacerlo sin una tribu: “Para criar a un niño hace falta una tribu”, así lo expresa un proverbio africano.

¿Qué significa criar en tribu?

Significa compartir la experiencia de la crianza con un grupo de personas que constituya una red de sostén. Significa construir con otros la trama vincular necesaria para salir, como mujer-madre, enriquecida y fortalecida.

Una tribu es una red. En esta red todo es circular. Cada elemento que lo constituye, se conecta con los demás, brindando un espacio de seguridad, confianza y sanación. En esta red, las mujeres gestantes y las recientes madres, pueden expresar sus experiencias, ideas, necesidades, sentimientos y esperanzas. La conversación es igualitaria y empática. No hay jerarquías, no se emiten juicios de valor y no se realizan comparaciones.

Una tribu es un lugar elegido y habitado para crecer y criar a un hijo. Es una matriz de apoyo, donde se pueden desarrollar las funciones que permiten mantener al bebé cuidado y protegido para su continua construcción psíquica y afectiva. Pero para que esto suceda, se necesita además de toda una comunidad sensible y respetuosa.

¿Quiénes configuran esta tribu?

Para algunas personas serán los miembros de la familia. Para otras, los amigos. Lo importante es que sean personas que, con su presencia, se vuelvan fuente de apoyo y sostén. Personas que puedan sostener no sólo a la mamá sino también al papá o a la persona que ejerza el cuidado en la crianza.

Por ello, en este día tan especial, celebremos la unión y la energía que se da en el proceso de maternar. Celebremos el encuentro permite construir amistades, vínculos sinceros, verdaderos y por ello, fuertes y generosos.

 

Por Lic. Gisela Gorla


Licenciada en Psicología, con Formación de Postgrado en: Sistémica Psicología perinatal y Primera infancia, Clínica en Niños,  Adolescentes y adultos, Terapia de pareja.
Doula, Acompañante Afectivo al Nacimiento en Nascere, Preparadora Prenatal (Profilaxis Perinatal) y Coordinadora General de Formaciones de Fundación Nascere y Coordinadora general del staff de Doulas de Nascere y del voluntariado  “Red de Doulas en Córdoba”
Profesora a cargo de los talleres de Crianza Respetuosa en Nascere.