Está comprobado que la estimulación prenatal ofrece múltiples beneficios que ayudan, entre otras cosas, a estrechar el vínculo madre-hijo. Antes del nacimiento, esta estimulación, como la enseñanza más temprana, busca facilitar la comunicación y el aprendizaje del bebé por nacer mediante la realización de actividades y la aplicación de las diferentes técnicas organizadas (auditivas, visuales, motoras y táctiles), potencializando así el desarrollo físico, mental y sensorial del niño.
1. Técnica Táctil:
Se realiza a partir de la sexta a décima semana de gestación, a través del vientre materno. Su aplicación a diferentes presiones genera vibraciones que se transmiten a través del líquido amniótico y son captados por los nervios periféricos de la piel del bebé. Este estímulo es transmitido al bebé produciendo así cambios físicos como es el movimiento.
Se pueden dar suaves toquecitos con las manos, masajes con las yemas de los dedos o incluso cosquillas con las uñas.
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