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El apego seguro: conexión para el desarrollo infantil saludable

El apego seguro es un vínculo afectivo que marcará para siempre la vida de los niños. Este no sólo tiene que ver con cariño, sino en la forma en que lo contengas y calmes cuando él sienta malestar.

Hoy ya está demostrado que los niños que son bien cuidados -y por bien cuidados no nos referimos a que les cambien el pañal o les den su comida, sino que tienen cuidadores que son su fuente de consuelo y plataforma saludable para descubrir el mundo- forman en su vida relaciones más saludables, controlan mejor el estrés y poseen una autoestima más alta.

3 razones de porqué el apego seguro es clave en el desarrollo infantil

Es una necesidad biológica

Es una necesidad que todos tenemos. Tanto niños como adultos necesitamos vivir vinculados a otras personas que nos cuiden y quieran.

Espacio Vital

Es su espacio vital donde se dará su crecimiento. La calidad del apego que reciba va a influir en su comportamiento y desarrollo futuro.

Cómo enfrenta el mundo

Es el apego dado al niño el que le dará sus sentidos de seguridad, autoestima, confianza y autonomía para enfrentar el mundo.

Lo que hace que el apego sea seguro o no es la forma en que como padres respondemos a los estímulos de apego de nuestros hijos. Si constantemente estamos ignorando sus necesidades se producirá un apego inseguro, donde el niño no sabrá si puede contar con sus cuidadores para calmarlo.

¿Cómo fomentar el apego seguro?

Según Felipe Lecannelier, Director del Centro de Estudios Evolutivos e Intervención en el Niño de la Universidad del Desarrollo, el apego seguro se puede fomentar aplicando 4 habilidades en modo secuencial:

Atención: es la habilidad de contactarse afectivamente y comprometerse con el desarrollo del niño.

Mentalización: es la habilidad para empatizar y comprender lo que le está pasando al ñiño (sobretodo en momentos de estrés), sin criticar y dar intenciones negativas (“es un manipulador”, “es agresiva”), sino esforzándose por entender qué quiere expresar el niño con su malestar (“lloró porque quiere que lo tomen en brazo”).

Automentalización: al contrario del punto anterior, este trata de entender qué le pasa a uno como padre cuando los niños expresan cosas negativas. Es común culparlos a ellos de cosas que nos molestan a nosotros.

Regulación: uno como adulto debe estar tranquilo a la hora de calmar a los niños.

Fuente: http://www.garoo.org/es/el-apego-seguro-desarrollo-infantil

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