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Cuidados de neuroprotección para el recién nacido prematuro

Cuidados de neuroprotección para el recién nacido prematuro

Por Lic. Esp. Ana Quiroga
© Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la República Argentina / Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). 

 

Cuidar prematuros extremos es un verdadero desafío, tanto para la familia como para el equipo de salud. El derecho que se aborda en la Semana del Prematuro de este año pone de manifiesto, más que nunca, las necesidades que tienen los pacientes prematuros y su familia de recibir una atención acorde a sus necesidades, en cuanto sus semanas de gestación al nacer y sus características individuales.

Es por eso que las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) les brindan cuidados de neuroprotección que incluyen la adecuación del ambiente —tan distinto al ambiente intrauterino—, con el propósito de reducir al mínimo el impacto negativo que puede producir sobre su sistema neurológico.

Éste se encuentra inmaduro, al igual que el resto de los sistemas como el respiratorio, el digestivo y la piel por mencionar sólo algunos. Es por eso que deberá ser protegido con medidas que favorezcan su adaptación a un medio distinto del que le ofrece el útero materno.

Estas medidas de neuroprotección favorecen un desarrollo neurológico adecuado, teniendo en cuenta la neuroplasticidad, es decir, la capacidad que tiene el cerebro para realizar modificaciones en el corto y largo plazo, encuanto al número y fortaleza de las conexiones neuronales.

A lo largo del tiempo, tanto los padres como los enfermeros y los médicos neonatólogos aprendieron a interpretar que, a través de la conducta, estos recién nacidos manifiestan estrés ante el exceso de luz y de ruido, la manipulación excesiva, la falta de protección de sus ciclos de sueño o la aplicación de los cuidados de rutina.

Este estrés no sólo le impide descansar y recuperarse, sino que implica un gasto innecesario de calorías, que retrasa o impide la recuperación del peso y la evolución de su enfermedad.

La interpretación de la conducta de los recién nacidos prematuros tiene como base el trabajo de la Dra. Heidelise Als. Ella afirma que es posible saber si un RN está estresado u organizado a partir de la observación de los distintos subsistemas como el autónomo (regulación de la frecuencia cardíaca y respiratoria, oxigenación etc.), el motor (la regulación de los movimientos, que es menor cuanto más prematuro es el niño), el de regulación de los estados (cómo duerme o cómo está durante el alerta) y el de atención e interacción (cómo conecta con el ambiente durante la vigilia). Decir que el niño está “organizado” significa que está en armonía con el ambiente y los cuidados.

Esta valoración de la conducta es la que permite a los cuidadores —tanto a los profesionales de la salud como a la familia—, saber y entender si la cantidad y calidad de los estímulos brindados lo están afectando. De este modo, procurarán en todo momento que esté organizado (lo que le permite descansar y ganar peso) y lo ayudarán a hacer frente al estrés o la desorganización con medidas como:

• el contacto piel a piel precoz, frecuente y prolongado,

• la reducción de los niveles de iluminación y de ruido,

• proporcionarle una envoltura de contención (como la que le ofrecían las paredes del útero materno),

• disminuir la manipulación,

• favorecer la lactancia materna y

• cuidar la integridad de la piel.

Si bien el cuidado del neurodesarrollo tiene como base la teoría de la doctora Als, otros autores han seguido trabajando sobre esta base, ofreciendo así más lineamientos prácticos para los padres y el equipo de salud.

Aparecen así las siete medidas centrales para el cuidado del neurodesarrollo centrado en la familia1, algunas de las cuales se desarrollan en este cuadernillo como base para brindar una atención adecuada.

 

Estas medidas establecen que es importante:

• Mantener un ambiente adecuado a sus necesidades (en cuanto a luz, ruido, temperatura, manipulación, estímulo del tacto y del olfato).

• Establecer una sociedad de cuidado con los padres, donde el contacto piel a piel (CoPaP) sea una constante que se implemente en forma precoz y durante el mayor tiempo posible,

• Posicionarlo y manipularlo en forma adecuada favoreciendo la postura correcta y valorando la tolerancia, para advertir cuándo la manipulación es excesiva.

• Proteger el sueño como medida fundamental que le permite crecer, organizar la conducta y proteger su desarrollo neurológico.

• Minimizar el estrés y el dolor valorándolo y proporcionando medidas que lo prevengan y traten.

• Proteger la piel para resguardar sus funciones tanto biológicas como de transmisión de estímulos placenteros o dolorosos al cerebro.

• Optimizar la nutrición entendiendo que la lactancia materna debe ser promovida y apoyada como la medida más costo efectiva disponible para el crecimiento, la protección de enfermedades y el neurodesarrollo.

 

Todos los miembros del equipo de salud trabajan con el propósito de brindar a los recién nacidos pretérmino internados en la UCIN un cuidado seguro y de calidad que incluya estas medidas. Tal conducta tiene en cuenta que el futuro de estos niños es una prioridad y, por lo tanto, la protección de su desarrollo neurológico resulta imprescindible. Sin embargo, sólo será posible alcanzar estos fines con el cuidado centrado en la familia, la presencia permanente de los padres y su participación en el cuidado, ya que su papel es único e irremplazable.

 

 

1. Propuesto por las Dras. Leslie Altimier y Raylene M. Phillips. Ver: Altimier L, Phillips R, The Neonatal Integrative Developmental Care Model: Seven Neuroprotective Core Measures for Family-Centered Developmental, Care Newborn an Infant Nursing Reviews 16, 2016: 230-244.

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